23 de julio de 2011

To the basement people, to the basement.


Me costó dormirme, finalmente había recibido el impacto. Lo recibí a modo de una especie de ataque de nervios, bronca y enojo. Quise tranquilizarme así que busqué palabras, una conversación.
Resolví que mi vida es una película, una de comedia. En éstas, el tiempo no se muestra día a día u hora a hora, sólo te muestran las escenas que hacen a la historia, las escenas en las que pasa algo, en las que el personaje resuelve algo, o hace algo. Pero claro que,  en realidad, si pasaron esos días y esas horas. Es ahí exactamente donde estoy ahora, en esos momentos que no te pasan en la película, pero que lógicamente se viven.
Por otro lado, haberme enterado de que mi vida es una película, me obliga a entretener a los espectadores. Los puedo ver, están ahí, mirando con atención. Es una gran película, muy entretenida, y debo mantenerla de ese modo. Fue así que ayer, sin darme cuenta, abrí los ojos y estaba en una plaza. En mi mano tenía una lapicera, en los oídos auriculares, y en las piernas un bloc de hojas. Ah, estaba escribiendo. JIJIJIjojojo. Ay, perdón. Bueno, sigamos. Y estaba ahí escribiendo, ya hacia rato que el sol me daba en la plaza, y en la cara. Uh ¿la radio estoy escuchando? ¿Qué carajos? La saqué y, ahora si, The Vines… … … (todos esos puntos suspensivos es porque pasaba un rato en el que no hacía nada y solo miraba mis pies con ojos de sol, hechos chinos) ¡Ah la mierda! ¡Un perro! No… dos perros. No… tres perr- ah no, esa es la dueña. Supongo.
Dejé de escribir porque ya no tenia nada para poner. Había traído un libro. No tengo idea de que se trata, ni qué es. Me lo dieron en la escuela. Lo empecé a leer. Uf, que mierda, mejor lo apago. [Cambiamos, chau Craig Nicholls, momento para Two door cinema club y que sus genes pelirrojos penetren en mi]

Me voy  de la plaza, me pongo a jugar que estoy en un video musical y … ¡To the basement people!
(estará abierto el chinito? me compro una bud si está, me la compro eh, y galletaz)


22 de julio de 2011

Jueves

    Le tengo un miedo al rechazo…y hoy acabo de tener uno de los rechazos más grandes de mi vida. Fue tan fuerte el impacto que creo que ni lo sentí. No lloré, ni voy a llorar. Odio llorar, me siento una pelotuda, una estúpida, una mierda cuando lloro ¿Mostrarme débil? Jamás. Pero también me molesta incluso cuando estoy sola. Maldita mierda. 
 Bueno ¿en qué estaba? ¡Ah si! El rechazo. El miedo que le tengo a eso, Jesucristo… inexplicable. Las cosas las hago con un cuidado inhumano, las cosas que digo las pienso 68 veces, sudo al intentar decir cómo me siento. Y sin embargo, cuando menos me lo espero ¡ZAS! Resulta que hice algo mal y ahora la otra persona se siente incómoda conmigo. Me cago en la mierda ¿Para qué tanto esfuerzo?
Una looser. Una gran, hermosa e inmensa looser es lo que soy. Cómo me gustaría ser de esas personas que entran a la fiesta y a todo el mundo le cae bien de una. Gente agradable, linda cara, carismática y que siempre tienen algo que decir. Gente que ve a una persona en la multitud y dice “Qué buena onda ese chabon ¡Le voy a hablar!” Y listo, 5 minutos y tienen un nuevo amigo. Así soy yo… ¿eh? Mentira. Todo lo contrario.
Tengo una lista de gente con la cual me quiero relacionar, a los cuales me gustaría tener de amigos. Ya pensé tanto las cosas que decirles, pensé tanto en ellos, que cada día los tengo más lejos. Nunca va a salir una relación natural de todo esto porque ya para mi son como súper estrellas inalcanzables.
¿Tendré cura? ¿Algún día dejaré de tenerle tanto miedo a la gente?
Con esto finalizo mi jueves. Un jueves de mierda por cierto. Todo mal me salió …menos una cosa … ¡Mi Sim adulto joven hizo ñiqi ñiqi con su ex!