Me costó dormirme, finalmente había recibido el impacto. Lo recibí a modo de una especie de ataque de nervios, bronca y enojo. Quise tranquilizarme así que busqué palabras, una conversación.
Resolví que mi vida es una película, una de comedia. En éstas, el tiempo no se muestra día a día u hora a hora, sólo te muestran las escenas que hacen a la historia, las escenas en las que pasa algo, en las que el personaje resuelve algo, o hace algo. Pero claro que, en realidad, si pasaron esos días y esas horas. Es ahí exactamente donde estoy ahora, en esos momentos que no te pasan en la película, pero que lógicamente se viven.
Por otro lado, haberme enterado de que mi vida es una película, me obliga a entretener a los espectadores. Los puedo ver, están ahí, mirando con atención. Es una gran película, muy entretenida, y debo mantenerla de ese modo. Fue así que ayer, sin darme cuenta, abrí los ojos y estaba en una plaza. En mi mano tenía una lapicera, en los oídos auriculares, y en las piernas un bloc de hojas. Ah, estaba escribiendo. JIJIJIjojojo. Ay, perdón. Bueno, sigamos. Y estaba ahí escribiendo, ya hacia rato que el sol me daba en la plaza, y en la cara. Uh ¿la radio estoy escuchando? ¿Qué carajos? La saqué y, ahora si, The Vines… … … (todos esos puntos suspensivos es porque pasaba un rato en el que no hacía nada y solo miraba mis pies con ojos de sol, hechos chinos) ¡Ah la mierda! ¡Un perro! No… dos perros. No… tres perr- ah no, esa es la dueña. Supongo.
Dejé de escribir porque ya no tenia nada para poner. Había traído un libro. No tengo idea de que se trata, ni qué es. Me lo dieron en la escuela. Lo empecé a leer. Uf, que mierda, mejor lo apago. [Cambiamos, chau Craig Nicholls, momento para Two door cinema club y que sus genes pelirrojos penetren en mi]
(estará abierto el chinito? me compro una bud si está, me la compro eh, y galletaz)
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